Una langosta (o saltamontes) parece insignificante cuando salta por el campo. Pero cuando une sus fuerzas con la de otras langostas, el enjambre que de ello resulta puede devorar rápidamente toda la vegetación que encuentre a su paso. Las langostas demuestran el poder de la unidad al trabajar juntas por una causa común. Lo que no pueden hacer individualmente lo logran unidas. En el libro de Proverbios el sabio Agur observó que "las langostas, que no tienen rey, salen todas por cuadrillas." (Proverbios 30:27). Podemos aprender una lección de estas pequeñas criaturas así como también de las hormigas: los seguidores de Cristo pueden avanzar mucho más en el servicio al Señor cuando actúan y oran juntos.
Cuando los cristianos se unen para servir al Señor, pueden llegar a ser una influencia poderosa en el cumplimiento de los propósitos de Dios para la Iglesia, porque en la unión está la fuerza. Así dice Eclesiastés 4:9-12: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.”
En nuestras iglesias debemos mantener esa unión. Jesús mostró preocupación en este aspecto cuando oró de la siguiente manera: “Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.” (Juan 17:11). La Biblia nos apremia a establecer una relación personal con Jesucristo, y a escudriñar las Escrituras y aferrarnos a sus enseñanzas. Cuando todos sigamos estos principios habrá unidad en la iglesia de Cristo.
Tengamos también presente que nosotros necesitamos a otros creyentes, y otros creyentes nos necesitan a nosotros. El pasaje de hoy nos exhorta a considerarnos unos a otros para “estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos.” Somos una familia de redimidos habitando juntos bajo la sombrilla protectora de un mismo Padre. Cuando todos nos unimos para alabar y adorar al Señor suceden cosas maravillosas.
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